UNIDAD IV: ENSAYO

El Ensayo Argumentativo

¿Qué es un ensayo argumentativo?

El ensayo argumentativo es un texto en prosa y de carácter subjetivo, en el que el autor expone su punto de vista sobre un tema específico, utilizando argumentos lógicos y fundamentados para convencer al lector. Su objetivo principal es analizar, interpretar o evaluar un tema desde una perspectiva personal y crítica.

Mas info: https://www.significados.com/ensayo/


Características principales

  • Presenta una tesis o idea central que genera debate.

  • Es persuasivo, busca convencer mediante argumentos.

  • Utiliza un lenguaje formal y coherente.

  • Puede abordar temas críticos, científicos, filosóficos o literarios.

  • Requiere argumentos de autoridad (citas o referencias de expertos).

  • No lleva subtítulos y suele ser breve y directo.


Estructura básica

  1. Título:
    Debe ser llamativo y relacionado con el tema.

  2. Introducción:
    Presenta el tema y la postura del autor. Debe captar la atención y explicar la importancia del asunto tratado.

  3. Desarrollo o argumentos:
    Se exponen las ideas principales que sustentan la tesis.
    Es recomendable incluir argumentos de autoridad que respalden la opinión, como citas de autores reconocidos.

  4. Conclusión:
    Resume las ideas más relevantes y ofrece una reflexión final o una posible solución al problema planteado.

Para una información mas amplia puedes ver este video: https://youtu.be/Qfo7v2LqJWk

Recomendaciones para escribir un buen ensayo

  • Elige un tema que te interese o conozcas bien.

  • Define tu tesis principal antes de escribir.

  • Usa fuentes confiables y cítalas correctamente (norma APA).

  • Mantén una estructura lógica y coherente entre párrafos.

  • Finaliza con una conclusión reflexiva que deje una enseñanza o invitación a pensar.


💡 El ensayo no busca repetir lo que otros han dicho, sino demostrar como tú interpretas el tema.

Para la justificación de estos pasos y recomendaciones te comparto un pequeño ensayo hecho y corregido en clase sobre "el impacto del uso de la tecnología en la salud física y mental": 

En la actualidad, la tecnología forma parte esencial de la vida cotidiana. Desde los teléfonos inteligentes hasta los computadores, todos estos dispositivos han transformado la manera en que las personas se comunican, aprenden, trabajan y se entretienen. No obstante, a pesar de sus múltiples beneficios, el uso excesivo e inadecuado de la tecnología se ha convertido en un problema que afecta la salud física y mental de muchos individuos, especialmente de los jóvenes. Por esta razón, resulta fundamental reflexionar sobre el papel que cumple la tecnología en nuestra vida y aprender a utilizarla de una forma más equilibrada y consciente. En primer lugar, el uso prolongado de dispositivos tecnológicos tiene efectos negativos en la salud física. Pasar varias horas frente a una pantalla provoca tensión muscular, dolor en la espalda, rigidez en el cuello y fatiga ocular. Además, la falta de movimiento físico se traduce en sedentarismo, uno de los principales factores que contribuyen a enfermedades como la obesidad y los trastornos cardiovasculares. Como señala Hermida Bravo., “el uso intensivo de la tecnología puede alterar el bienestar físico y emocional si no se establecen límites saludables” (2025). En otras palabras, cuando las personas no regulan su tiempo de conexión o descuidan sus hábitos de ejercicio, terminan afectando directamente su bienestar general. Por otro lado, los efectos del uso excesivo de la tecnología no se limitan al cuerpo, sino que también impactan la mente. La exposición continua a las redes sociales, los videojuegos o las plataformas digitales puede generar ansiedad, estrés e incluso síntomas de depresión. Rodríguez Vera menciona que “las redes sociales influyen directamente en la autoestima y las emociones de los adolescentes, generando ansiedad y comparaciones constantes” (2025). Esto ocurre porque la vida digital muchas veces crea expectativas poco realistas sobre el éxito o la apariencia, haciendo que las personas, especialmente los jóvenes, se sientan insatisfechos con su realidad. Asimismo, es importante destacar que la tecnología también afecta la vida académica y social. En muchos casos, los jóvenes priorizan pasar tiempo en redes o jugando en línea antes que estudiar, dormir o compartir con su familia. Como explica Miauri Aza, “la tecno-dependencia está asociada al insomnio, estrés y disminución del rendimiento académico en los estudiantes universitarios” (2024). Esto demuestra que, a medida que la tecnología se vuelve más accesible, también se incrementan las dificultades para mantener la concentración y la disciplina. En consecuencia, las distracciones digitales se convierten en un obstáculo para el desarrollo personal y profesional. De igual manera, el uso descontrolado de internet puede aislar emocionalmente a las personas. Cuando alguien se acostumbra a interactuar únicamente de forma virtual, pierde habilidades sociales básicas, como mantener conversaciones cara a cara o expresar empatía. En este sentido, Tello Jácome afirma que “la adicción al internet no solo afecta la salud mental, sino también la interacción social y el desarrollo emocional de los jóvenes” (2024). Esto significa que una persona puede sentirse acompañada en el mundo digital, pero al mismo tiempo experimentar soledad y desconexión en su entorno real. A pesar de todos estos riesgos, es importante reconocer que la tecnología no es negativa en sí misma. Más bien, el problema radica en la forma en que se usa. Si se emplea de manera responsable, puede ser una herramienta que potencie el aprendizaje, facilite la comunicación y fomente la creatividad. Por ello, resulta necesario que las personas adopten hábitos más saludables, como establecer horarios de uso, realizar pausas activas y mantener actividades fuera del entorno digital. Además, promover la educación digital desde temprana edad puede ayudar a desarrollar una relación más consciente con la tecnología, evitando que esta se convierta en una fuente de dependencia. De acuerdo con un informe realizado en Perú, la mayoría de los adolescentes evaluados (75,6%) mostraron un nivel leve de adicción a internet, lo que indica un uso frecuente pero no necesariamente problemático. Sin embargo, este hallazgo contrasta con el autorreporte de bajo uso, lo que sugiere una posible subestimación del tiempo real dedicado a actividades en línea. Esto evidencia que muchos jóvenes no son plenamente conscientes del impacto que el uso constante de dispositivos tiene sobre su bienestar mental y emocional. De igual manera, el exceso de información digital puede provocar fatiga mental y dificultad para mantener la atención en tareas prolongadas. A su vez, el impacto de la tecnología se extiende al ámbito social. El contacto cara a cara se ha reducido considerablemente, ya que ha sido sustituido por interacciones virtuales que, si bien son rápidas y convenientes, carecen de la cercanía emocional que caracteriza las relaciones humanas. Como resultado, este fenómeno ha derivado en un incremento del aislamiento y en una pérdida gradual de habilidades comunicativas. Incluso, la falta de control en el tiempo de conexión digital puede alterar las rutinas diarias, interrumpir el descanso y generar insomnio, lo que, a su vez, afecta la calidad de vida general. Aun así, a pesar de los riesgos mencionados, la tecnología no debe considerarse enemiga del bienestar. Por el contrario, es una herramienta útil cuando se utiliza con responsabilidad. De esta manera, establecer límites de tiempo, realizar pausas activas y fomentar actividades fuera de las pantallas son estrategias sencillas que ayudan a equilibrar su uso. Del mismo modo, promover la educación digital desde la infancia puede contribuir a formar ciudadanos más conscientes sobre los efectos que tiene la tecnología en la mente y el cuerpo. En definitiva, si se adopta una actitud responsable, la sociedad podrá aprovechar sus ventajas sin poner en riesgo su salud integral. En conclusión, aunque los avances tecnológicos han mejorado la calidad de vida de las personas, su uso desmedido ha traído consigo consecuencias que afectan la salud física, mental y social. Por esta razón, es esencial crear conciencia sobre la importancia de mantener un equilibrio entre la vida digital y la vida real. En definitiva, los dispositivos tecnológicos deben ser una herramienta que complemente nuestras actividades, no un elemento que nos controle. Cada individuo tiene la responsabilidad de administrar su tiempo y sus hábitos tecnológicos para cuidar su bienestar integral. Referencias Bibliográficas Hermida Bravo, K. R., Montalvo, M. R., & Martínez, L. A. (2025). Impacto de la tecnología en el desarrollo y bienestar emocional. Revista Iberoamericana de Educación, 87(1), 45–59. https://ve.scielo.org/scielo.php?pid=S2542- 29872024000100296&script=sci_arttext&utm_source.com Rodríguez Vera, N. P. (2025). Redes sociales en la salud mental de los adolescentes. Revista Electrónica Educare, 29(2), 1–15. https://ve.scielo.org/pdf/uct/v28n124/2542- 3401-uct-28-124-17.pdf?utm_source.com Miauri Aza, D. S. (2024). Análisis de la tecno-dependencia en estudiantes universitarios. Revista Científica de Educación y Tecnología, 12(3), 88–102. https://ve.scielo.org/scielo.php?pid=S2665- 01692025000200198&script=sci_arttext&utm_source.com Tello Jácome, J. E. (2024). Adolescentes de Pujilí: Adicción al internet y su impacto en la salud. Revista San Gregorio, 57(3), 210–225. https://homolog- ve.scielo.org/pdf/ric/v5n3/2739-0063-ric-5-03-e050331.pdf?utm_source.com



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